Me parece haber visto un lindo gatito

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Damita

  Damita. Mi linda gatita.

  Bueno, al menos eso es lo que yo pienso. Lo de “linda gatita” nadie me lo niega pero lo de damita… ya es otro cantar. Digamos que es uno de esos casos en que la belleza exterior y la interior son un poquito diferentes. La verdad es que no sé si los gatos tienen siete vidas pero lo que sí doy fe de ello es que al menos tienen catorce caras: la que dice “dame un cariñito”, la de”déjame en paz”, esa de “ese que no se me acerque”, sin olvidarnos de la que puso después de soltar el bufidito clásico porque ese que no debía acercarse se acercó y que dice “cuanto lo siento”…

  Un día cogí mi cámara casera y busqué todos esos gestos (no sin marear un buen rato al lindo gatito). El resultado lo podéis comprobar en la galería “Linda Damita”.

 

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Fronuts

  ¿Qué son los “Fronuts”?

  No son más que fractales con forma de Donuts. La verdad es que estaba haciendo esta nueva galería y pensando en cómo bautizarla y, consciente o inconscientemente, entre que uno parecía una galleta y la hora de la merienda rondaba (y de formas redondeadas va la cosa) pues salió el nombre.

Si quieres disfrutar de toda la galería, pulsa sobre la fotografía.

Ojo iluminado (Shining eye)
Imágenes fractales de Eloina Prado.

Volando hacia el lunes

 Se acabó el fin de semana. Ya es lunes una vez más. ¡Qué puedo decir de lo que siento cuando medio globo siente lo mismo! Si tuviera una máquina del tiempo… ya sabéis todos lo que haría. Pero va a ser que no. No puede ser. ¡Mira el reloj! ¡Se ha pasado el domingo corriendo y ahora bosteza!. No hay derecho. No lo hay.

  Podía ponerme a pensar en las cosas buenas que tiene un lunes… seguro que alguna hay… ¿no?… a ver… pues no… no encuentro nada. Al parecer se acaba hasta la inspiración. En cambio, expiración hay mucha después de cada resignado suspiro.

  Lo curioso es que lo que más cuesta es el arranque del lunes, con su despertar, su desayuno y los recuerdos de dos días placenteros. Sin embargo,  cuando te pones en marcha… sus duros efectos van menguando. Tienes una vida que seguir y una nueva semana comenzando. Tal vez eso es lo positivo de un lunes: es un comienzo y, los comienzos, siempre son esperanzadores.

 

Mariposa polar

Mariposa polar

 

Fractales al estilo Myst

La Pluma Dormida

La Pluma Dormida

 

El Tunel sin Tiempo

El Tunel sin Tiempo

 

  La llaman “La mayor aventura de todos los tiempos”. Puede que no sea la “mayor”, pero la dejaré como mínimo en “mediana”. El Myst es una saga de juegos muy interesante donde más que decir lo que tiene, se puede decir lo que no tiene: violencia.

  Lo que sí tiene son unos gráficos espectaculares, una banda sonora más que aceptable y, una gran multitud de detalles, que lo convierten en un juego único por no parecerse a ningún otro que yo conozca.

  En vez de persecuciones y villanos temibles, te esperan un montón de difíciles acertijos que, a buen seguro, derretirán más de un cerebro (bueno, siempre queda la opción de correr a la ayuda o, a la página de internet más próxima a por la solución).

  Hoy me han obsequiado con dos de estos juegos y yo les he devuelto el regalo con estos tres fondos de pantalla. Un dos por tres. Espero que también sean del agrado de los que visitan esta página. Disfrútenlos.

 

Mujer con Velo

Mujer con Velo

 

 

 

 

Flores rotas

   Adiós a San Valentín.

   El día después. Se acabó el folklore. Da la sensación de que el rojo se apaga en la ciudad, y sólo en el muñequito de los semáforos tiene algún senido. Las tiendas olvidan el monocolor, retiran los ositos de peluche con el típico corazoncito que dice “I Love You”, las ventas de bombones bajan a la mitad, las floristerías vuelven a ser las grandes olvidadas hasta que llegan las procesiones de Semana Santa… la vuelta a la normalidad.

  Odio la normalidad. Ahora ya no importa si la publicidad te dice que sigas comprando. Ayer, te guste o no, pudiste sentir que mientras duraba el día, podías tener esperanza en recibir esa tontería que has dicho que no te regalen, que a tí no te importa, que todo eso es consumismo… ahora es peor. No hay esperanza. No te caerá nada a no ser que estés de cumpleaños o de aniversario y… esa espera, la verdad ilusionaba en lo más profundo.

  En el fondo nos gusta que nos mimen. Que alguien se acerque y nos de sin más una piruleta, o una sonrisa que es todavía más barata. Nos gusta tener “cosillas”. Somos capaz de guardar un lápiz roto a la mitad durante cincuenta años, porque el día que se rompió, ocurrió algo que cambió nuestras vidas para siempre. Si es que… en el fondo… somos inauditos. Y esto, para mí, es fantástico.

  Para los que le regalaron una flor, hoy es el día de pensar qué hacer con ella. Los más exagerados, le cambiarán el agua como 10 veces al día, le echarán azúcar o una aspirina (como si las flores pudieran tener dolor de cabeza), intentarán que parezca bella e impoluta el mayor tiempo posible. Los que no son exagerados pero necesitan congelar en esa flor un recuerdo, la colgarán boca a bajo para secarla, o arrancarán uno de sus pétalos y lo meterán entre las páginas de un libro que aman. Otros le dedicarán una sesión fotográfica completa o, escribirán sobre ella en su diario.

  Los que quedan son los que piensan… ¿por qué no me la habrán regalado de un material menos desafortunado?… y acto seguido la tirarán a la basura. (Bueno… que confiesen que guardaron la tarjeta y el lazo rojo que traía, en un lugar que nadie sabe).

  Yo no tengo flor. Bueno, si tengo. Una que he fabricado para que todos tengamos esa flor mustia y maravillosa del día después. No le tendré que cambiar el agua, ni dar azúcar ni aspirina, no pienso colgarla boca abajo (entre otras cosas porque sería difícil de ver), ni arrancaré uno de sus pétalos que ya se han menguado, ni esconderé tarjetas ni lazos… sólo la dejaré aquí para todos los que visitan mi blog disfruten de ella.

  Así que… feliz día de después de San Valentín.

 

Flores Rotas

Flores Rotas

La dama silenciosa

 

La conciencia 

La conciencia siempre susurra en nuestro oído como una niña inocente y sincera. Nos ayuda a ser mejores, a discernir entre el bien y el mal, entre hacer lo que queremos y lo que debemos. Se acerca sigilosamente, por detrás, sin hacerse notar para hablarnos sin aliento de todo aquello que nos merodea en la sombra. ¿La escuchamos? ¿La creemos?

 

 La Conciencia

 

Mi conciencia me dice hoy que debo dar las gracias a David Meyer por sus amables comentarios y que espero más adelante publicar en el blog más fractales de la colección “Animales de recreo”.

Thank you very much for your comments, David.