Flores rotas

   Adiós a San Valentín.

   El día después. Se acabó el folklore. Da la sensación de que el rojo se apaga en la ciudad, y sólo en el muñequito de los semáforos tiene algún senido. Las tiendas olvidan el monocolor, retiran los ositos de peluche con el típico corazoncito que dice “I Love You”, las ventas de bombones bajan a la mitad, las floristerías vuelven a ser las grandes olvidadas hasta que llegan las procesiones de Semana Santa… la vuelta a la normalidad.

  Odio la normalidad. Ahora ya no importa si la publicidad te dice que sigas comprando. Ayer, te guste o no, pudiste sentir que mientras duraba el día, podías tener esperanza en recibir esa tontería que has dicho que no te regalen, que a tí no te importa, que todo eso es consumismo… ahora es peor. No hay esperanza. No te caerá nada a no ser que estés de cumpleaños o de aniversario y… esa espera, la verdad ilusionaba en lo más profundo.

  En el fondo nos gusta que nos mimen. Que alguien se acerque y nos de sin más una piruleta, o una sonrisa que es todavía más barata. Nos gusta tener “cosillas”. Somos capaz de guardar un lápiz roto a la mitad durante cincuenta años, porque el día que se rompió, ocurrió algo que cambió nuestras vidas para siempre. Si es que… en el fondo… somos inauditos. Y esto, para mí, es fantástico.

  Para los que le regalaron una flor, hoy es el día de pensar qué hacer con ella. Los más exagerados, le cambiarán el agua como 10 veces al día, le echarán azúcar o una aspirina (como si las flores pudieran tener dolor de cabeza), intentarán que parezca bella e impoluta el mayor tiempo posible. Los que no son exagerados pero necesitan congelar en esa flor un recuerdo, la colgarán boca a bajo para secarla, o arrancarán uno de sus pétalos y lo meterán entre las páginas de un libro que aman. Otros le dedicarán una sesión fotográfica completa o, escribirán sobre ella en su diario.

  Los que quedan son los que piensan… ¿por qué no me la habrán regalado de un material menos desafortunado?… y acto seguido la tirarán a la basura. (Bueno… que confiesen que guardaron la tarjeta y el lazo rojo que traía, en un lugar que nadie sabe).

  Yo no tengo flor. Bueno, si tengo. Una que he fabricado para que todos tengamos esa flor mustia y maravillosa del día después. No le tendré que cambiar el agua, ni dar azúcar ni aspirina, no pienso colgarla boca abajo (entre otras cosas porque sería difícil de ver), ni arrancaré uno de sus pétalos que ya se han menguado, ni esconderé tarjetas ni lazos… sólo la dejaré aquí para todos los que visitan mi blog disfruten de ella.

  Así que… feliz día de después de San Valentín.

 

Flores Rotas

Flores Rotas

Un comentario en “Flores rotas

  1. En el fondo, muy en el fondo, stamos hechos de soledad y necesitamos a algien que nos anime, y nos animan en los momentos que se ha hecho parta animarnos, para saludarnos, para sentir que aun vivimos.
    Flores rotas hasta romantico. Me gusto la prosa, es decir la inquietud que te hizo escribir..gracias x el blog. Lo segire leyendo.

    Chinasklauzz

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